¡La sorpresa —desagradable— que me he llevado al ver anoche que el servicio de filtro Canguro Net me había bloqueado algunas de mis páginas! Y, además, ni siquiera se puede considerar ni por asomo que pertenezcan a ninguna de las categorías «sensibles» con las que clasifican el contenido de Internet. Las páginas en cuestión son todas las correspondientes a la transcripción de los anales del capitán Alonso Vargas que tratan sobre el milagro de Empel, que no tienen nada de pornográficas (en la URL aparecía CAT=pornography_ca o algo así, lo cito de memoria, aunque no aparecía ninguna justificación en el cuerpo del mensaje).
Canguro Net bloqueó elmundo.es: Al periódico digital elmundo.es le pasó lo mismo hace tres años. Supongo que el que no se consuela es porque no quiere.
Mirando el registro, efectivamente aparecen (una vez desbloqueado) en los referentes la URL del bloqueador. Por ejemplo, para la página «El milagro de Empel (continuación)» aparece el registro (para el Sábado, 17 Abril, 2010 – 20:18 GMT) la siguiente dirección de Optenet: Get Optimal Internet – Enterprise Web and Mail Protection:
http://trans.optenet.com/blockings/atender.asp?Id=11951537
Al enviar el formulario, indicando que no pertenece la página a ninguna de las categorías, se desbloqueaba, pero, en cambio, las páginas respectivas de comentarios, no. Estamos apañados.
Lo gracioso es que mi amigo no ha solicitado este servicio en ningún momento (ni siquiera hay niños ni menores que puedan acceder a internet en su casa), y eso que es de pago. Lleva un año con él, cuando contrató Imagenio, y está hasta las narices de él.
Como me ha tocado mucho la moral (soy cliente de Telefónica, y el día en que me instalen sin mi consentimiento esta basura monto un pollo de no te menees) me he molestado un poco en indagar de qué va esto. Parece ser que clasifican el contenido según varios criterios (según el manual suministrado, pág. 3 ss.). Alguno de ellos son muy razonables, pero hay otros que son completamente absurdos o progres cuando no una concesión a los de la zeja. Otro problema es que para acceder a la página de configuración (que no es muy evidente, como todo el panel de Telefónica) parece ser que se ha de solicitar una clave específica por teléfono (no lo he comprobado, pero estoy en ello), e incluso la baja del servicio es complicada: eso dice mi amigo y otros muchos en la red; si no, busquen en Google y se harán una idea de cómo anda el patio; hasta cuesta encontrar la información de Telefónica entre tanto ruido. O sea, que mientras se averigua cómo cambiar/desactivar/eliminar el servicio, uno se tiene que tragar los inconvenientes. Para un lego esto puede ser una pesadilla. Y viendo los criterios empleados, los enumero a continuación, con comentarios:
.avi y similares, porque pueden ser pornográficos, pero... ¿la música? ¿Para qué se paga el canon? ¿Y si en el archivo sales tú tocando la guitarra frente a un espejo? ¿Y los servidores P2P? Empezando por el hecho de que se necesita un cliente ya instalado en el ordenador. ¡Si hay mucho software libre en cuya descarga se emplean éstos! En fin, que en esto deben estar detrás los de la zeja.En resumen: salvo a las páginas que caigan en los primeros criterios, los padres podrían evitar el acceso no deseado de sus mozalbetes simplemente con una configuración adecuada del ordenador y una supervisión personal del contenido y momento al que acceden. También han de tener en cuenta que el mayor peligro para los chavales hoy en día, y contra el que los padres no pueden hacer mucho, no procede tanto de Internet sino del propio sistema educativo y sus agentes.
El problema real es la forma en que Telefónica le endilga a sus clientes este servicio; por defecto los considera «menores» y, actuando así, impidiendo el acceso libre a contenidos e información, probablemente esté vulnerando hasta derechos fundamentales. Un abogado listo podría aprovecharse de ello.